CLABSI Y REVISIÓN DE PROCOLOS: UN ALIADO PARA EVITAR LAS INFECCIONES DEL TORRENTE SANGUINEO
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La inserción de un catéter central es el procedimiento más frecuente realizado en las unidades de cuidados intensivos y se utilizan mayormente para infusión, nutrición, extracción de sangre, administración de agentes potencialmente vesicantes o la monitorización hemodinámica. Las infecciones del torrente sanguíneo asociadas a la vía central (CLABSI, por sus siglas en inglés) son una complicación importante asociada a la atención médica, responsable de un costo, morbilidad y mortalidad significativos. Cerca de 250,000 infecciones asociadas a líneas centrales ocurren en los hospitales de Estados Unidos de América cada año. Estas infecciones pueden aumentar hasta 24 días la estadía promedio de hospitalización, los costos y el riesgo de morir. Estas infecciones son prevenibles si existe un manejo adecuado de la línea central.

Este aumento de infecciones puede deberse a los altos volúmenes de pacientes hospitalizados, las enfermedades críticas, el aumento de la utilización de las vías centrales, la disminución de los volúmenes de auditorías de prácticas de prevención de infecciones, los profesionales de la enfermería, la escasez de personal y los problemas de la cadena de suministro. En los últimos años, la inserción de catéteres centrales ha ido en aumento debido a que es una técnica muy útil en el manejo del paciente intrahospitalario y en el hogar. Para combatir las posibles complicaciones los profesionales de la enfermería tienen un papel muy importante, debido a que son los encargados principales del manejo y mantenimiento de este tipo de vías. Es por esto por lo que se necesita una mayor adherencia a las guías de mejores prácticas y protocolos establecidos. Las CLABSI representan un desafío crítico en la seguridad del paciente y son un indicador clave de la calidad del cuidado de enfermería tanto en ámbito hospitalario y en el hogar.
La instauración de protocolos de cuidados de catéteres centrales basados en la evidencia y el registro informatizado de las actividades relacionadas con el manejo y cuidado de estos catéteres nos permiten, por un lado, disminuir infecciones y, por otro, medir dichas actividades. En cuanto a la práctica clínica, los resultados de estudios demuestran que la actualización de protocolos institucionales basados en la evidencia más reciente son una estrategia efectiva para mejorar la calidad del cuidado de enfermería. La estandarización de prácticas mediante protocolos actualizados y la incorporación de instrumentos de auditoría proporcionan a los profesionales herramientas concretas para asegurar el cumplimiento de las mejores prácticas y mejorar así la calidad del servicio ofrecido al paciente.
Mentora: Dra. Geisy Villabrille Espinosa-DNP, AP-APRN, FN-BC, PMHNP, FMH
Sobre el autor:
Luis G. Tizol Torres (RN, MSN, M.Ed) es enfermero generalista desde el 2013 y en el 2023 culminó su maestría en Ciencias de Enfermería Médico-Quirúrgico con rol en Liderazgo Educativo. Su trayectoria profesional se ha desarrollado mayormente en escenarios de Hospicio, Hospital y Servicios de Salud en el Hogar. Durante su trayectoria ha tenido la oportunidad de desarrollarse como Head Nurse, Coordinador de Adiestramiento y Educación, Gerente de Educación Clínica, Nurse Clinical Educator y actualmente es Enfermero Evaluador Visitante en la región sur de Puerto Rico. Es estudiante doctoral del programa DNP en la Universidad Ana G. Méndez. Su enfoque profesional se centra en la educación y capacitación de profesionales de la salud, así como en la mejora continua de la calidad de los servicios que ofrecen las instituciones de salud.




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