Coronel Roberto Rivera rompe el silencio tras concluir investigación en su contra: “No voy a callar”
Un documento firmado por el superintendente de la Policía concluyó que no había elementos suficientes para imponer cargos al coronel, quien ahora denuncia trato desigual y asegura que las querellas fueron utilizadas para removerlo de la comandancia de Ponce.
El coronel Roberto Rivera, con cerca de cuatro décadas de servicio en la Policía de Puerto Rico, rompió el silencio en una entrevista con Sandra Caquias de Es Noticias PR luego de que concluyera una investigación administrativa relacionada con querellas presentadas durante su etapa como comandante del área policiaca de Ponce.
En entrevista con Es Noticia PR, Rivera mostró un documento que, según se leyó durante la conversación, establece que no existían elementos suficientes para imponerle cargos conforme al reglamento de personal de la Policía y que la investigación no pudo determinar que la alegada conducta impropia hubiese ocurrido.
Para el oficial, esa conclusión representa la confirmación de lo que había sostenido desde el comienzo del proceso: que las acusaciones en su contra no tenían fundamento.

“Yo sabía que nunca había existido”, expresó Rivera al referirse particularmente a la alegación de acoso laboral. El coronel sostuvo que desde el inicio estuvo dispuesto a enfrentar cualquier investigación porque confiaba en poder demostrar su versión.
El caso surgió luego de varias querellas que, según se discutió en la entrevista, incluían señalamientos de hostigamiento laboral y discrimen. También se mencionó una alegación de hostigamiento sexual que, de acuerdo con Rivera, quedó fuera del proceso en una etapa inicial.
Sin embargo, más allá del resultado administrativo, el coronel convirtió la entrevista en una fuerte crítica a la manera en que la Policía manejó su caso y a la administración del superintendente Joseph González.
Rivera alegó que las querellas fueron utilizadas como mecanismo para removerlo de la comandancia de Ponce, una posición que ocupó durante aproximadamente un año y un mes.
Según explicó, al tratarse de un puesto de confianza, la administración podía simplemente haberlo relevado de sus funciones sin someterlo al proceso que finalmente enfrentó.
Era tan fácil sacarme por confianza y no teníamos que llegar a esto”, manifestó.
Tras salir de Ponce, Rivera fue enviado a trabajar a la Oficina Legal de la Policía, decisión que también cuestionó. Según su versión, desde un principio planteó que resultaba contradictorio asignarlo a esa dependencia mientras enfrentaba una investigación administrativa.
El coronel también sostuvo que nunca sintió tener la confianza del superintendente y afirmó que intentó reunirse con González para aclarar diferencias y continuar trabajando dentro de la estructura policiaca. Rivera aseguró que llegó a solicitarle una reunión mediante un mensaje de WhatsApp, pero que el encuentro nunca se concretó.
“Yo vine presto a trabajar por él aquí. Porque no es por Joseph, es por un pueblo”, sostuvo Rivera, quien insistió en que su prioridad durante sus años de servicio ha sido atender las necesidades de los ciudadanos.
Durante la entrevista, Rivera lanzó además severas acusaciones contra varias personas vinculadas a la Policía, entre ellas la querellante Margarita Colón Ortiz y otros oficiales. A Colón Ortiz la acusó directamente de haber mentido en su contra y de haber provocado un proceso que, a su juicio, dañó su reputación y la de otras personas.
También realizó señalamientos contra el coronel Carlos H. Cruz Burgos, a quien vinculó con conflictos internos en el área de Ponce. Esas expresiones corresponden a alegaciones hechas por Rivera durante la entrevista y no fueron corroboradas independientemente en la conversación.
Otro de los puntos que planteó fue lo que considera un trato desigual dentro de la Policía. Rivera aseguró que mientras él fue removido rápidamente de sus funciones tras las querellas, otros oficiales que han enfrentado investigaciones han permanecido en sus puestos.
El coronel afirmó que ahora teme que puedan surgir nuevas acciones en su contra como consecuencia de haber hablado públicamente.
“Yo sé que me van a perseguir”, expresó, al tiempo que dijo estar preparado para enfrentar cualquier consecuencia.
A pesar de sus críticas, Rivera fue enfático en separar sus diferencias con la administración de su visión sobre la institución policiaca.
Describió como un honor vestir el uniforme y defendió a los hombres y mujeres que diariamente salen a la calle a proteger a la ciudadanía. También rechazó que se califique a los policías como “mediocres”, argumentando que incluso un agente con limitaciones profesionales arriesga diariamente su vida por personas que no conoce.
Rivera aseguró que no solicitará regresar a la comandancia de Ponce y reconoció que la designación de un comandante responde a la confianza de la administración.
Su principal reclamo, insistió, no es recuperar el cargo sino defender su nombre.
Yo estoy defendiendo mi honra, mi honor, mi dignidad”, expresó.
Luego de 40 años de carrera, Rivera reconoció que nunca imaginó terminar enfrentado públicamente con la misma institución a la que ha dedicado gran parte de su vida. Aun así, aseguró que decidió hablar porque considera que guardar silencio habría significado aceptar una versión que, según sostiene, nunca fue cierta.
“No voy a callar”, reiteró.




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