Educación continua e inteligencia artificial se convierten en claves para la competitividad empresarial
- 2 days ago
- 3 min read
Experto plantea que las empresas del sur tienen acceso a las mismas herramientas tecnológicas que compañías globales, pero deben apostar por capacitar continuamente a su recurso humano
PONCE — La educación continua, el desarrollo de nuevas destrezas y la integración responsable de la inteligencia artificial se han convertido en elementos esenciales para que las empresas puedan mantenerse competitivas en un mercado laboral y tecnológico que cambia aceleradamente.
Ese fue uno de los principales planteamientos del más reciente episodio de Hecho en el Sur, podcast de la Cámara de Comercio del Sur de Puerto Rico y El Vigía News, conducido por la directora ejecutiva de la organización, Tairi Ortiz, y su presidenta, la ingeniera Noris Torres. El invitado fue Ramón Santiago, de Nova Learning Solutions, quien abordó los retos que enfrentan patronos y empleados ante las nuevas exigencias profesionales.
Durante la conversación, Santiago sostuvo que la capacitación del personal dejó de ser un elemento opcional para convertirse en una prioridad estratégica. Como referencia, mencionó estimaciones del Foro Económico Mundial relacionadas con la transformación del empleo y la necesidad de que una parte significativa de la fuerza laboral desarrolle nuevas capacidades ante los cambios tecnológicos.
Según explicó, el avance de la inteligencia artificial ha acelerado ese proceso y obliga a las organizaciones a evaluar constantemente qué conocimientos necesitan sus empleados y cómo pueden utilizar nuevas herramientas para mejorar la productividad.
“Es indispensable” recapacitar al personal, planteó Santiago, quien sostuvo que una empresa que aspire a competir debe incorporar el desarrollo profesional como parte de su estrategia y no limitarse a ofrecer adiestramientos solamente cuando surge un problema.
Uno de los retos identificados durante el episodio es que muchas organizaciones todavía no cuentan con programas estructurados de capacitación continua. Aunque reconocen la necesidad de desarrollar a sus empleados, en ocasiones el proceso ocurre de manera reactiva y sin objetivos definidos.
Santiago recomendó comenzar estableciendo tres elementos: determinar por qué se quiere capacitar al personal, identificar las necesidades y áreas de oportunidad, y desarrollar una ruta de acción alineada con los objetivos de la empresa. También sugirió realizar evaluaciones periódicas, incluso trimestrales, que permitan medir desempeño, fortalezas y áreas que requieren atención. La inteligencia artificial ocupó buena parte de la discusión. Santiago explicó que el reto ya no consiste únicamente en conocer herramientas como ChatGPT, sino en aprender a utilizarlas para automatizar procesos, organizar datos, generar gráficas y liberar tiempo que pueda dedicarse a tareas de mayor valor.
Entre las destrezas que consideró fundamentales mencionó el manejo adecuado y ético de herramientas de inteligencia artificial, la flexibilidad cognitiva y la capacidad de pensamiento analítico y crítico.
Sin embargo, tanto Santiago como Torres coincidieron en que la tecnología no debe sustituir aquellas funciones que dependen directamente de la interacción humana.
El servicio al cliente, la comunicación y la capacidad de establecer relaciones con consumidores continúan siendo destrezas indispensables. Como ejemplo, señalaron que herramientas tecnológicas pueden asistir en procesos administrativos o de integración de nuevos empleados, pero no deberían reemplazar la bienvenida, la transmisión de la cultura organizacional o la atención personalizada al cliente.
La discusión también llevó el tema directamente a la región sur.
Santiago destacó que actualmente una empresa ubicada en el sur de Puerto Rico puede tener acceso a tecnologías y herramientas similares a las disponibles para compañías en Silicon Valley, Alemania o India. A su juicio, la diferencia estará en la capacidad de las organizaciones para aprovechar esos recursos, capacitar a sus equipos y convertir la tecnología en resultados.
“Tenemos el mismo acceso. Ahora, ¿cómo utilizamos ese acceso?”, planteó durante el programa.
La disponibilidad de cursos virtuales, programas presenciales y modelos híbridos también ha reducido las barreras geográficas que anteriormente podían limitar las oportunidades de capacitación profesional.
Otro planteamiento fue la necesidad de desarrollar una cultura organizacional de aprendizaje continuo, comenzando por los líderes empresariales. Santiago contrastó una mentalidad fija, en la que las compañías continúan operando de la misma manera durante décadas, con una mentalidad de crecimiento capaz de adaptarse y transformarse frente a los cambios.
Para el invitado, una empresa cuyo liderazgo se resista a actualizarse enfrenta incluso el riesgo de perder relevancia en el mercado.
En la parte final del episodio, la conversación regresó a un elemento que, según los participantes, ninguna tecnología puede sustituir: la experiencia del cliente.
Torres señaló que una compañía puede contar con una excelente infraestructura, un buen producto y tecnología avanzada, pero perder consumidores si su personal no está preparado para atender correctamente a quienes llegan al negocio o llaman por teléfono.
Santiago coincidió y destacó que la sonrisa, la atención, la comunicación y una verdadera disposición de servicio pueden marcar la diferencia desde el primer contacto.
El episodio concluyó con un llamado a los empresarios a evaluar dónde se encuentran actualmente sus organizaciones, definir hacia dónde quieren llegar y desarrollar programas de capacitación que incluyan tanto competencias tecnológicas como las llamadas soft skills, entre ellas comunicación, escritura, pensamiento crítico y servicio al cliente.




Comments